The Florida Project

A la sombra del Magic Kingdom

Sean Baker vuelve de nuevo a la pantalla grande, sin dejar de sorprendernos. Hay que recordar que en 2015 estrenó Tangerine cinta grabada con i phones, que narraba la historia de una prostituta transgénero que busca vengarse de su novio, después de descubrir su infidelidad con una mujer cisgénero.
The Florida Project explora otra cara de la moneda acerca del llamado “white trash” o basura blanca; personas de bajos recursos, sin trabajos formales y con una taza de escolaridad baja, quienes viven a las afueras de Bay Lake en los moteles de paso junto al emblemático castillo de Disney en Florida.
Narrada desde la particular vista de una niña de seis años, nos vamos sumergiendo en la vida de Moonie, hija de una madre adolescente desempleada que busca poder pagar semana tras semana el alquiler de una habitación del motel en el que se hospeda, sin embargo la carencia de valores y la falta de oportunidades imposibilitan que lo logre, llevándola a tomar malas decisiones.
Sin embargo el simpático administrador del edificio Bobby (interpretado por Willem Dafoe, nominado al Oscar por mejor actor de reparto) busca siempre el bienestar de sus inquilinos, especialmente el de los pequeños Moonie, Scottie  y Jancy que viven en el hotel y se pasan el caluroso verano entre helados y travesuras, maravillados con cuartos de hotel vacíos, escombros, waffles y mucho twerk.
Algo muy valioso sobre esta cinta es que nos devuelve a aquellos años maravillosos en que éramos felices con muy poco y que solo bastaba ver llegar la mañana siguiente para estar satisfechos.
The Florida Project es la viva imagen del sueño americano, de una sociedad enferma y a su vez también el espejo de la inocencia, la amistad y el amor incondicional.
Partiendo desde la presentación del mundo y sus reglas se nos plantea ya una metáfora acerca de la diferencia de clases, la migración y  la falta de empleos. La última escena para algunos puede desentonar un poco y puede también que a muchos les desagrade, sin embargo un mejor final no pudo haber existido.
La cinta esta grabada en un formato de 35 mm que nos permite apreciar mejor los colores, el trabajo del cinefotográfo es excelso y no es para menos ya que se trata del mexicano Alexis Zabe quién se ha trabajado en cintas como Lake Tahoe y Temporada de Patos. La puesta en cámara tiene una propuesta demasiado interesante, experimental y sobre todo muy refinada.
Si me preguntan, pienso que esta cinta merecía muchos más premios de los que se le otorgaron, porque es fresca, interesante y es un remolino emocional.